
Recorte en USA
Estados Unidos recortó 17 millones de toneladas al maíz y encendió expectativas en el mercado
El Crop Tour quedó muy por debajo del cálculo del USDA, mientras la demanda internacional continuó firme y los fondos ampliaron sus posiciones compradas
Revista Chacra
El relevamiento de Pro Farmer, realizado sobre cerca del 65% del área sembrada con maíz y soja, proyectó una cosecha estadounidense del cereal de 389,74 millones de toneladas y un rinde promedio de 108,7 quintales por hectárea. Estas cifras son inferiores a los 406,73 millones y 113,4 quintales calculados por el USDA, lo que elevó la expectativa de cara al informe oficial que se publicará el 11 de septiembre.
La magnitud de la diferencia equivale a cerca del 40% de las existencias finales calculadas actualmente por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos. Sin embargo, el profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, Dante Romano, advirtió que el ajuste no necesariamente se trasladará de manera directa al balance.
"Hay una señal alcista clara en el maíz, pero no debemos trasladar mecánicamente la menor producción del Crop Tour a los stocks finales. Puede haber ajustes en las proyecciones de consumo o exportaciones", explicó el especialista. Mientras que las ventas externas semanales estadounidenses alcanzaron 1,049 millones de toneladas, dentro del rango esperado y los fondos especulativos llevaron su posición neta comprada a casi 10 millones.
Las economías regionales vendieron más, pero la mejora no alcanzó a todos
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El maíz local esperó mejores condiciones
La recolección de los planteos tardíos en la Argentina alcanzó el 81,3% del área apta, con una demora de 15 puntos porcentuales respecto del promedio histórico. La humedad del grano y la falta de piso limitaron las tareas, aunque el pronóstico de tiempo seco podría favorecer una recuperación del ritmo.
En paralelo, el 47% de la oferta nacional ya fue negociado con valor firme y durante la semana cerrada el 12 de agosto se operaron más de un millón de toneladas. La escasa cola de buques redujo la presión inmediata sobre las cotizaciones disponibles, pero las declaraciones juradas para los próximos meses anticiparon un posible repunte de la actividad.
La soja argentina encontró una ventana comercial
Para la oleaginosa, Pro Farmer calculó 124,43 millones de toneladas, por encima de los 122,99 millones previstos oficialmente. La estimación surgió pese a que la condición de los cultivos cayó al 61% entre buena y excelente, frente al 68% registrado un año atrás.
En el mercado argentino, el 35,3% de la producción 2025/26 fue comercializado con precio, por debajo del 48,5% del ciclo anterior. Aun así, las declaraciones juradas de venta al exterior de poroto sumaron 342.500 toneladas en la última semana y otras 118.000 durante la previa, cuando a igual altura del año pasado no existían operaciones de ese tipo.
Al respecto, Romano sostuvo que "la soja argentina encuentra una oportunidad puntual en septiembre, porque Brasil comienza a tener menor disponibilidad y la mercadería estadounidense todavía no está disponible. El interés comprador de China aparece en ese momento específico". El país ya acumula 4,85 millones de toneladas aprobadas para exportación y compras por 5,68 millones.
El trigo sumó tensión desde el Mar Negro
Los ataques contra la infraestructura portuaria paralizaron aproximadamente el 97% de la capacidad de exportación de granos de Rusia y Ucrania. La interrupción comenzó a modificar las decisiones de los compradores, que buscaron proveedores alternativos ante la falta de señales sobre una pronta normalización logística.
Ese escenario podría favorecer las cotizaciones, aunque también implica el riesgo de una fuerte corrección si se reabren los corredores comerciales. Este contexto encontró a la Argentina con una siembra prácticamente finalizada y cultivos que, en un 83% del área, presentaron una condición entre buena y excelente.
En conjunto, el mercado agrícola ingresó en una etapa marcada por la incertidumbre productiva, la firmeza de la demanda y las tensiones logísticas internacionales. Para la Argentina, este escenario podría abrir mejores oportunidades comerciales, aunque su aprovechamiento dependerá de la evolución de las cotizaciones y de una estrategia de ventas atenta a posibles cambios de tendencia.
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