Comercializaciín de soja

La comercialización de soja continúa retrasada y más de la mitad de la cosecha se encuentra en poder de los productores

Los chacareros ralentizaron las ventas del poroto. Optaron por vender maíz y trigo tras la buena campaña cerealera.

Además, hay 7,3 millones de toneladas que todavía no tienen precio fijo.

La comercialización de soja continúa retrasada y más de la mitad de la cosecha se encuentra en poder de los productores Lo que resta por comercializar está valuada en casi US$ 12 millones. REUTERS/Agustin Marcarian
Juan Manuel
Colombo CLARIN

La comercialización de la cosecha de soja 2025/26 continúa por debajo del nivel del año pasado y todavía resta por venderse más de la mitad de la producción obtenida por un monto que llega hasta los US$ 11.600 millones.

Según un informe de la consultora AZ Group, al que accedió Clarín Rural, si se considera el total de los negocios, se comercializó el 47,5% del total de la producción de soja contra el 54,8% del año pasado y el 49% promedio de las últimas campañas.

No obstante, si se toma en cuenta solamente lo que tiene precio cerrado, la demora es aún mayor: está vendido el 33% versus el 44% de la campaña pasada.

Ventas de soja con precio cerrado.Ventas de soja con precio cerrado.
En concreto, se llevan vendidas 23,7 millones de toneladas de las 50 millones que se produjeron, pero, si se considera que 7,3 millones de toneladas todavía no tienen precio fijado, el total que resta por comercializar asciende a 26,2 millones de toneladas versus 23 millones del ciclo previo.

Con este volumen pendiente de ser comercializado y teniendo en cuenta los precios de referencia actuales, la analista de granos de AZ Group, Lorena D’Angelo, calculó que a la fecha resta que los productores vendan granos por un total de US$ 11.600 millones.

D’Angelo explicó que esta retención de soja se debe a una serie de factores y que este comportamiento está en línea con la decisión del productor de “guardar soja y vender otros productos agrícolas”.


“Hay que recordar que la última campaña de trigo fue récord y los productores van a otro récord de maíz, por lo cual, la comercialización retrasada de la soja está respondiendo a que tienen otros productos para vender y prefieren guardarse la oleaginosa. Hay que recordar, también, que a partir de la campaña pasada, hay un decreto que estableció la baja gradual de los derechos de exportación de la soja”, planteó la especialista.

Para Luciana Bilbao, analista de Granos de la compañía y consultora Gestor Max, el monto que todavía resta por comercializarse es menor: “tomando como referencia el precio de pizarra Rosario del 7 de agosto de 2026, de $510.000 por tonelada, equivalente a aproximadamente US$ 342,40 la tonelada, las 27,5–28 millones de toneladas pendientes representan entre 14,0 y 14,3 billones de pesos. Expresado en dólares, son aproximadamente entre US$ 9.400 y US$ 9.600 millones que todavía no pasaron por una decisión definitiva de venta”.

Bilbao consideró que “el productor no solamente está vendiendo más lentamente: también está demorando la fijación del precio de una parte importante de la soja que ya comercializó”.


“Hay varios factores que explican esto. En primer lugar, la comparación con 2025 tiene una particularidad importante: el año pasado la reducción temporal de los derechos de exportación generó un incentivo concreto para anticipar ventas. La BCR registró una aceleración de operaciones en ese período. Por lo tanto, parte de la diferencia interanual actual surge de una campaña 2024/25 que tuvo un estímulo extraordinario para comercializar anticipadamente”, planteó la analista

Pero, como también apuntó D’Angelo, Bilbao remarcó que “la soja continúa funcionando para muchas empresas como reserva de valor y herramienta de administración financiera. Si el productor puede cubrir sus necesidades de caja vendiendo maíz, trigo u otros productos, tiene menos necesidad de desprenderse inmediatamente de la soja y convertir ese activo en pesos”.

Por último, indicó que “existe una expectativa de mejora del precio efectivo recibido. Esa mejora puede provenir de una recuperación de precios de Chicago, movimientos del tipo de cambio, mejores condiciones del mercado disponible o modificaciones en los derechos de exportación. La reacción de las ventas ante mejoras del precio en pesos durante junio mostró que el productor está dispuesto a vender cuando aparece una oportunidad que considera atractiva”.

Exportaciones
No obstante esta demora en la comercialización, las exportaciones del complejo sojero van en aumento. Según la BCR, “el line up (embarques) del complejo soja no para de subir y ya está en el segundo nivel más alto del último lustro a esta altura del año”.

“El producto que más apuntaló los programas de embarques fue la harina de soja, aunque en general aceite y porotos también vienen elevando la programación”, marcó el trabajo de la entidad bursátil.

Evolución semanal de embarques.Evolución semanal de embarques.
Así, las exportaciones totales del complejo soja hasta julio inclusive se estiman en 16,48 millones de toneladas (medido en porotos equivalentes), mientras que, en el mercado local, se comprometieron 23,7 millones, como se dijo anteriormente.

“Esta diferencia lleva a entender que la exportación está bien abastecida de materia prima para industrializar y exportar, sin necesidad de buscar concretar negocios en el mercado interno en lo inmediato. Con ello además se explica que, aunque el line up se haya visto dinamizado, la comercialización de porotos no haya respondido en la misma magnitud durante las últimas semanas”, finalizó la BCR.