
Escenario en EEUU
Se prevé una continuidad en el vínculo bilateral, aunque los aranceles a otros proveedores y la relación con China podrían modificar los negocios
Revista Chacra
Las ventas agroindustriales argentinas al mercado estadounidense crecieron más de un 50% en lo que va de 2026, impulsadas principalmente por la carne bovina, con aportes de la miel, los vinos y la soja. En base a ese escenario, un informe del Instituto para las Negociaciones Agrícolas Internacionales (INAI) y la Bolsa de Cereales de Buenos Aires analiza las posibles consecuencias de los comicios de medio término sobre el comercio y las condiciones de acceso para los productos nacionales.
El análisis considera que un mayor control del Congreso sobre la administración de Donald Trump no implicaría un giro inmediato en su estrategia internacional. El Ejecutivo conserva amplias facultades para negociar con otros países y aplicar instrumentos comerciales, mientras que la competencia geopolítica con China sigue marcando las prioridades de Washington.
Se espera que el vínculo con la Argentina mantenga su rumbo por su importancia como proveedor de alimentos, energía y minerales, su ubicación en el Atlántico Sur y la afinidad entre ambos presidentes. Como socio comercial argentino, Estados Unidos se encuentra en el tercer lugar y, en lo que va del año, es el quinto destino de los envíos agroindustriales, con más del 5% del total.
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El acuerdo bilateral y los aranceles bajo la lupa
Uno de los puntos centrales será el avance del acuerdo sobre comercio e inversiones, conocido como ARTI. Según el informe, Washington seguiría insistiendo en su pronta ratificación, ya que incluye reclamos sostenidos tanto por administraciones republicanas como demócratas, como la previsibilidad regulatoria, la simplificación de registros y la adecuación de las normas de propiedad intelectual a estándares internacionales.
Para entrar en vigor, el entendimiento necesita la aprobación del Congreso argentino. Luego de los ajustes formales al texto firmado en febrero de 2026 y la enmienda consensuada en octubre, el documento estaría en condiciones de ser enviado al Parlamento. El acuerdo garantiza una sobretasa máxima del 10% para la Argentina, mientras que sigue pendiente la definición sobre la incorporación de la cuota adicional de 80.000 toneladas de carne bovina.
Otro frente son las investigaciones comerciales estadounidenses bajo la Sección 301, de las que la Argentina no forma parte. Estos procesos examinan políticas de otros proveedores por cuestiones como subsidios, sobrecapacidad productiva, propiedad intelectual y deforestación. Una mayor supervisión legislativa podría influir en sus plazos, alcance y eventuales sanciones, aunque no determinaría automáticamente su interrupción.
Si esas actuaciones terminan en recargos para competidores, podrían abrirse oportunidades para la oferta local, como es el caso de la carne bovina, los vinos, la miel, los aceites de soja y girasol, las papas congeladas, las preparaciones alimenticias y los derivados de cítricos, entre otros productos. La participación argentina todavía representa menos del 1% de las compras agroindustriales de esa potencia, aunque los acuerdos que Washington firme con otros países también podrían modificar las ventajas relativas.
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Otros factores de peso
Parte del incremento, de casi un 54%, de las exportaciones argentinas a China podría estar vinculado con desvíos de comercio provocados por el distanciamiento entre este país y Estados Unidos. Por eso, una modificación en ese vínculo tendría posibles efectos sobre los embarques nacionales.
Los datos de 2025 frente a 2024 muestran movimientos contrapuestos, como el hecho de que las ventas argentinas de soja a China aumentaron un 170%, mientras que las estadounidenses retrocedieron un 36%. En carne bovina, las variaciones fueron del 20% y del ?60%, respectivamente; en sorgo, del 33% y del ?87%.
Fuente: BCBA e INAI en base a TRADEMAP
En cambio, no se esperan grandes modificaciones en los subsidios agrícolas norteamericanos, ya que las diferencias entre republicanos y demócratas sobre una nueva Ley Agrícola se concentran en asuntos como la asistencia alimentaria, el apoyo a pequeños productores y las regulaciones sobre bienestar animal y plaguicidas. Ninguno de los partidos propone reducir las ayudas más distorsivas, que alcanzan a productos clave para la Argentina, como maíz, soja, trigo, maní, arroz, azúcar y carne bovina.
De esta manera, para el sector exportador el escenario combina una relación bilateral que seguiría estable con oportunidades sujetas a decisiones todavía abiertas. Las señales a seguir serán la resolución de las investigaciones arancelarias, los nuevos acuerdos de Estados Unidos con otros abastecedores y la evolución de su vínculo con China.
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